La Voz Oriente

Sonsón, un pueblo colonizador

 Sonsón, un pueblo colonizador

Sonsón, un pueblo colonizador
Por: Francisco José Echeverri Gallego.

Salir de las montañas, recorrer los antiguos caminos coloniales ya conocidos y tomar rutas inhóspitas entre cañadas, montes, selvas además de ríos caudalosos todo esto con el riesgo de no volver, esto es la historia de un colono.

Sonsón fue uno de los puntos de partida de la colonización antioqueña de muchas exploraciones hacia el Tolima, Cauca, Quindío, Caldas de esto más de 100 pueblos fueron fundados por estos colonos, nos cuenta la historia de una raza aventurera, andariega y pujante.

El pueblo actual conserva su arquitectura colonial con techo de teja de barro cocido, patios interiores amplios muchos de ellos con hermosos jardines, muros de tapia y hermosos balcones coloridos donde recibían las novias serenata antiguamente.

El mirador del páramo ubicado en la vía al municipio de Nariño es uno de esos lugares donde más se siente la presencia del imponente páramo, al usar los sentidos podemos detectar el frío que baja de sus laderas, ese olor tan especial de la alta montaña o simplemente sentir la grandeza del lugar, sin olvidar el gran Cristo que nos invita a la reflexión o el prender una vela para los que son creyentes, volviendo por la vía al casco urbano encontramos una parada ideal donde podemos disfrutar de arepas de chócolo rellenas con bocadillo y queso, adicional si esto lo unimos con un chocolate caliente apenas ideal para el frío recibido en el mirador del páramo.

Caminar cerca nos lleva a un lugar imperdible se trata del Capiro, un cerro a menos de 40 minutos por un camino serpenteante desde donde se divisa todo el pueblo y las montañas lejanas del departamento de Caldas, el frío del viento nos trae los aires del páramo, con calma podemos mirar el cerro la Vieja y también porque no sacar fotos de todo el municipio desde una vista privilegiada, en este punto se puede comprender la ubicación ideal del municipio y como punto de partida para todo el Oriente Antioqueño.

Al recorrer sus calles encuentras modernos cafés con los mejores productos de la zona, comidas tipo gourmet en muchos casos, algunos graneros tradicionales donde el tiempo parece estar detenido y múltiples comercios recordando su vocación de negociantes, en estos lugares se siente esa tranquilidad de estar entre amigos, vecinos y la tertulia puede surgir en cualquier momento por el clima, los cultivos o incluso el estado de las vías.

Una historia muy interesante son las gelatinas blancas en forma de pescado que gano el concurso de mejor postre del Oriente Antioqueño celebrado por la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño, un manjar ideal para llevar de regalo para familiares o amigos, este rico postre tiene más de 100 años de antigüedad, lo cual nos habla de la tradición y amor de la gastronomía del pueblo.

Si visitas Sonsón no olvidar programar la visita a alguno de sus múltiples museos, en especial, el de los Abuelos, es una casa antigua de tapia bellamente construida, los dos patios interiores nos cuentan tantas historias desde el piso de canto rodado, las rosas que engalanan el centro del mismo, con una gran cantidad de objetos de la vida cotidiana, además incluye una exposición de objetos precolombinos en barro, donde se logra aprender a través de sus objetos este tema tan amplio como lo es ser pueblo creador de pueblos.

Uno de los hallazgos más interesantes de este lugar fue la historia de la antigua imprenta, cómo se desarrollaron periódicos de la región y muchas de esas piezas que conforman el proceso de crear un periódico como recordando otros tiempos donde todo era más mecánico, más duradero e incluso quizás hecho con un amor especial por el oficio de ser periodista.

Hay una historia que no puedo dejar pasar, se trata de la Casa de la Cultura, recorriendo sus salas encontré un mural con varias imágenes trabajadas en lana, hilos e historias, se trata del programa de tejedoras de memoria, donde madres cabeza de hogar logran encontrarse entre amigas y compartir sus historias felices y también de un pasado bastante triste y a veces violento que aún sigue sanando, hay un carácter empoderado de la mujer Antioqueña trabajadora se logra ver en sus trabajos además unido al cariño de sus creaciones que conmueve el espíritu.

Esta es una pequeña muestra de cómo las puntadas son como el labrar de la tierra y cada una de ellas unidas forman el cultivo a nivel general, acá no se está sembrando la tierra como tal, pero los frutos son los recuerdos y los sueños futuros en que la paz para el país sea el ideal, donde todos podamos desarrollarnos y potenciar nuestras capacidades sin olvidar la memoria colectiva.

En el tema del parque quiero contar dos historias interesantes: en primera instancia se encuentra el balcón más hermoso de Antioquia que con su color verde, sus hermosas tallas que se cambian conformando una historia de ideales europeos en cierta medida, “este balcón se ganó la distinción en el año de 1990 pero no es el único que adorna el Parque”, en segunda instancia la hermosa secuoya gigante que adorna su plaza, este hermoso ejemplar fue sembrado por Joaquín Antonio Uribe educador y naturista de este Municipio, recorriendo el parque encontramos muchas más especies sembradas por el mismo.

Como destino turístico tiene un gran potencial más allá de las construcciones está el carácter de las personas que lo reciben con las manos abiertas y enseñan su pueblo alegremente, explican posibles destinos además cuentan un poco de su historia con su estilo personal, las mulas trayendo los cultivos de las montañas o incluso perderse en el recorrer sus calles en horas nocturnas para ver ese pueblo latente que duerme tarde además ve como lo cobija una nube en las noches desde una de sus balcones en medio del parque ya de por sí hermoso.

Foto: Cortesía.